5 Señales de advertencia que indican que su hijo debería ver a un experto en salud del comportamiento

Por Elaine Hegwood Bowen, M.S.J., ACCESS Media Relations Specialist
marzo 27, 2018

Una combinación de factores, tales como, estrés en la escuela, ansiedad ante exámenes, deberes escolares, o problemas relacionados con el acoso escolar y la presión de los compañeros podrían causar angustia emocional o problemas de comportamiento en su hijo. Además de la escuela, los cambios y transiciones importantes y los problemas familiares también pueden ser una fuente de estrés. Lidiar con problemas familiares, violencia comunitaria o una enfermedad grave puede desencadenar una respuesta emocional la cual no es fácil de manejar solo. En algunos casos, no es tan claro lo que puede estar causando que un niño de repente se muestre retraído, preocupado, estresado, malhumorado o triste.

A veces los niños, como los adultos, pueden encontrar ayuda en la terapia. La terapia puede ser útil para que los niños desarrollen habilidades para resolver problemas y también para enseñarles el valor de buscar ayuda. Los terapeutas pueden ayudar a los niños y a las familias a manejar el estrés y temas diversos relacionados con las emociones y el comportamiento.

Si usted siente que su hijo podría tener un problema emocional o de comportamiento o que necesita ayuda para enfrentar un acontecimiento difícil de la vida, confíe en su instinto. Las señales que pueden indicar que su hijo podría beneficiarse de ayuda profesional incluyen:

1. Comportamiento excesivamente agresivo, ya sea físico o verbal.
Este tipo de comportamiento puede causarle daño a su hijo, o a otros niños y también es una señal de advertencia de que puede haber un problema mayor que está afectando a su hijo y el cual no lo está pudiendo expresar.

2. Cambios significativos en el comportamiento tales como una baja súbita en las calificaciones escolares, cambios en las amistades, falta de apetito, insomnio o excesiva somnolencia.
Estos cambios significativos pueden indicar que el funcionamiento normal se ha interrumpido y algunos niños no tienen el lenguaje o la inteligencia emocional para decirle a un padre o maestro qué es lo que está ocurriendo.

3. Desarrollo o aumento de síntomas físicos, a pesar de que el reconocimiento físico realizado por el médico no haya revelado nada anormal. 
Los síntomas físicos frecuentes (como dolor de cabeza, dolor de estómago o malestar) pueden deberse simplemente a una mayor conciencia corporal del niño. Si no hay evidencia física para tales síntomas, estos podrían ser una excusa para evitar asistir a la escuela, actividades o funciones. Estos eventos pueden estar causando ansiedad o pueden ser el resultado del acoso escolar.

4. Ser víctima de acoso o acoso a otros niños.
Si sospecha que su hijo está siendo acosado, usted puede notar una diferencia en sus calificaciones y su actitud. Los padres también pueden notar que sus hijos se vuelven mucho más irritables y se frustran fácilmente. La mayoría de los niños tienen dificultad para hablar con otras personas acerca de lo que les está molestando y tienden a retraerse. Su vida cotidiana es muy dolorosa para ellos, y sus principales habilidades de afrontamiento se convierten en retraimiento y evasión. Si su hijo es el acosador, es importante hacerle saber que usted lo ayudará a cambiar su comportamiento y corregir la situación. Tenga una conversación con su hijo y pregúntele cómo cree que puede detener la intimidación y qué tienen que hacer para poder cambiar. Si siente resistencia o su hijo no comprende que su comportamiento está causando daño a los demás, un especialista en salud del comportamiento puede ayudar a su hijo a comportarse de manera diferente, aceptar la responsabilidad de sus acciones y enseñarle a desarrollar empatía, así como aprender cómo formar relaciones cohesivas. 

5. Disminución del interés en actividades que disfrutaba previamente
Esto puede ser un signo de depresión. Un niño que solía jugar a menudo con amigos ahora puede pasar la mayor parte del tiempo solo y sin intereses.

Algunos padres tienden a sentirse culpables y se culpan a sí mismos por los problemas de su hijo. Otros padres puede que se sientan confusos con respecto a la necesidad de tratamiento de su hijo; por ejemplo, si un maestro saca a la luz un problema, pero el niño actúa normalmente en casa.

Lo importante es tomar las medidas necesarias para ayudar a su hijo a enfrentar cualquier tipo de problema. Primero, mantenga una conversación con su hijo para ayudarlo a resolver cualquier problema que pudiera estar teniendo pero, si él no está dispuesto a comunicarse con usted, una consulta con un experto en salud del comportamiento puede ser la respuesta.

La terapia ofrece a los niños la oportunidad de identificar, discutir, comprender problemas, y desarrollar habilidades apropiadas de afrontamiento. Los padres también tienen la oportunidad de abordar sus preocupaciones, educarse con respecto a las necesidades únicas de sus hijos y ayudarlos a satisfacer estas necesidades de manera apropiada.

Si decide que la terapia podría beneficiarlo a usted y a su hijo, recuérdele que la terapia no es un castigo. La terapia nunca debe usarse como consecuencia de un comportamiento no deseado, y es mejor explicar que la terapia puede ayudarle a sentirse mejor.

ACCESS ofrece una amplia gama de servicios y programas de salud del comportamiento para ayudar a las personas a vivir la mejor vida posible. Nuestros proveedores están clínicamente capacitados para conectarlo con los especialistas adecuados en el momento adecuado. Contáctenos si cree que su hijo podría beneficiarse de estos servicios.

Fuentes de Información:

http://kidshealth.org/en/parents/finding-therapist.html http://psychologyinfo.com/treatment/childtherapy.html